7 Vidas le debía mucho a Carmen Machi, y por eso le dieron su serie (me parece que es la primera vez que ha pasado esto en España). A Aída le añadieron su familia desestructurada, un barrio bajo, vecina prostituta mediante y un cacique españoleitor como dueño del bar del barrio. Y la cosa funcionó; y si funcionó, entre otras cosas, fue gracias a un casting acertadísimo, guiones rápidos y llenos de chistes continuos, como manda la buena tradición de la comedia. En esto que la actriz, en parte quemada por un personaje que puede pesar tanto tras estos años, y coartando su libertad interpretativa que, por otra parte, es asombrosa, decide poner pies en polvorosa. ¿Y qué deciden los guionistas? Algo que marcará tradición en nuestra televisión, le hacen una beatización, es decir, se va la protagonista, quien da nombre a la serie (a lo Yo soy Bea) pero siguen adelante. Podrían haber hecho una serie derivada de ésta cambiando el nombre a, no sé, Esperanza Sur, como el barrio, pero no: Aída seguirá siendo Aída. Y aunque en un principio iban a matar al personaje de un cáncer de mamá, después recapacitaron y dijeron oye, esto es una comedia y vale que las historias de estos personajes sean desgracias, pero matarla de un cáncer es colarse un poco, ¿no?, e imposibilitamos la vuelta de Machi si no encuentra su sitio. ¿Qué hacen, pues? Traen a un personaje que sobrevolaba cual poltergeist desde el primer episodio, la Soraya, hija mayor que se fue de casa tras quedarse embarazada y pelearse con mamá Aída. Ahora vuelve en la piel de la pija de Escenas de matrimonio (Miren Ibarguren, aquí es la primera vez que chirría el casting…) con una hija bajo el brazo que, para más inri, se llama Aidíta, como su abuela. Olé. Entonces se buscan un argumento pa despedir a Aída de forma grande: el marido de Soraya es un maltratador, y cuando Aída presencia las agresiones discute con él hasta que, llegado un momento, le pega un planchazo en la cabeza y éste cae muerto. Claro, Aída quería lo mejor para su
Llevo varios días dándole vueltas a la cabeza, y si yo fuera el jefe del equipo de guionistas seguiría el siguiente arco, con subtramas planteadas. Ahora que Mauricio y Machu-Pichu se han casado, ¿qué mejor que emprender algo juntos? Por ejemplo, Machu-Pichu quiere abrir un locutorio para ganar dinero y poder traerse a su familia. Mauricio accede porque a él Internet, como a Homer Simpson, le recuerda a dinero, y entonces tiene que dejar el bar, hasta el momento su único proyecto que ha funcionado. En esto entra la Soraya (sic), que decide arrendárselo a cambio de una parte de las ganancias. Con el bar tenemos cubierto el cupo, pueden ir circulando como camareros/cocineros/lo que sea el Luisma, la Macu (enorme Pepa Rus!), la Lore y el Jonathan. Cómo no, Eugenia en la cocina… Vamos, así le quitamos protagonismo a la Soraya, que no funciona porque no cuela que haya salido de Aída, y tiene que volverse barriobajera total, convertirse en la Raimunda de Penélope Cruz o que la liquiden rápido. Luego está Aidita, que es un personaje con potencial porque


