El chiste fascista de Bertín Osborne: Intereconomía educando a niños en la homofobia from Oscar Bilbao on Vimeo.
martes, 8 de junio de 2010
Fronteras (interludio)
Un señor que directamente merece no estar vivo, y el típico señorito que adiestra a niños. ¿Todo esto para qué? Para ampliar la franja que supone nuestras fronteras.
domingo, 23 de mayo de 2010
De cuando Lost acabó con el franquismo
Este señor horrible llamado Franco tenía sueños de grandeza de una utopía que, para qué negarlo, logró llevar a la realidad. Durante la República (y en los círculos intelectuales durante el franquismo) hablar y comprender el francés y el inglés era algo muy bien visto. No obstante, esto entraba en detrimento de los sueños del "gran dictador". Por una nación, un país, un territorio deben tener UNA lengua, y en nuestro caso ésta no era ni más ni menos que el español. Así pues, ni gallego, ni vasco ni catalán, ni mucho menos inglés o francés: aquí se hablaba español, hostias ya. Además, como el Estado controlaba casi todo lo que entraba, los traductores vivieron tiempos de bonanza: no tanto los libros como las películas se traducían y doblaban por completo. De este modo encontrábamos que el pueblo, las grandes masas, sólo podían ver películas de a)Joselito y Marisol; b)películas dobladas y a veces censuradas; c)más tarde, pelis de tetas y landismo. Y pensar que había quien les reía las gracias a todos esos. Había quien lograba saltarse la censura con ingenio: por ejemplo, el subtexto de las cintas de Saura era muy rico, muy valiente.
Total, el pueblo español se deja absorber por la comodidad de lo que viene hecho, la ley del mínimo esfuerzo, y como no era preciso aprender otro idioma para ir a las películas, se fue dejando. Pasó que la sociedad lo asumió como un orden natural y basaban su argumento en: si yo soy español, ¿por qué tengo que aprender inglés para ver una película? Pero amigo, no lo tienes que aprender, basta con que leas los subtítulos. Cuando lleves cinco películas así, te acostumbrarás. Aquí tenemos el mensaje: el doblaje es un síntoma, una secuela del franquismo. En Portugal (y en menor medida en Francia), que están al lado, los cines y la televisión son en VO con subtítulos. Acabó la dictadura, murió Franco-lo-dejaré-todo-atado-y-bien-atado y las secuelas de ese tiempo de ese tiempo de sometimiento. Nadie podría proponer acabar con el doblaje de un día para otro. Los intelectuales (otra vez ellos) pasaban por puros nerds si sugerían ver las películas en versión original "para apreciar las interpretaciones, los matices de las voces"... Pero es que...si estoy leyendo me pierdo lo que pasa en pantalla y las actuaciones. ¡Pero amigo! Tú es que no distinguirías una actuación buena aunque te escupiera en la cara!
Y llegó LOST.

Recuerdo que fue el año de dos grandes descubrimientos televisivos más allá de la manida televisión por cable: Mujeres desesperadas en comedia y Lost en drama. También es verdad que ambas series han tenido suertes distintas, si bien ambas tuvieron una primera temporada que aportó un rayo de luz al aburrido panorama televisivo. Y el misterio de Perdidos, su continuo intento de dejarnos desarmados, su acumulación de interrogantes vencieron a la pereza derivada del franquismo. La gente empezó a tirar de Emule (hasta entonces reservado para la música) para bajarla rápido (recordemos que empezó a emitirse de manera ridícula e irregular por La Primera), ya que nos llegaba con meses de retraso, doblada y cuando ya sabíamos lo que sucedía dos temporadas más adelante. Descubrimos una escotilla. Humo negro. Rugidos, susurros. Gente que vive en el bosque. Conejos blancos. Y ya estábamos enganchados.

Pero no sólo a LOST. Descubrimos que una vez has probado el original, las series dobladas, el cine doblado no tienen ninguna gracia. Y probamos comedias nuevas, series de culto, volvimos a los orígenes del movimiento fan, nos hicimos miembros de webs especializadas. Lost era un producto tan adictivo que no había barrera insalvable entre las personas. Gente de derechas y de izquierdas en el mismo foro, en el mismo sofá tratando de discernir por qué Locke puede andar y Rose ya no tiene cáncer, o qué es ese pie de cuatro dedos... Por fin España parecía un país, sólo uno en el que podíamos disfrutar en inglés y olvidarnos del doblaje. Y descubrimos que igual estaban en Francia (con lo especialitos que son los franceses), Italia o Suecia. Y la gente descargaba Urgencias, A dos metros bajo tierra, The Big Bang Theory... y películas y series inglesas (esas grandes desconocidas). Proliferaron los blogs sobre series, las páginas especializadas, las series de televisión tomaron periódicos y revistas, la gente hablaba y habla por la calle de temporadas, spoilers, cliffhangers... Yo, como la mayoría, empecé a descargar gracias a Lost. La proliferación de páginas de streaming, el descubrimiento de páginas y alternativas de descarga, los torrents, megauploads y su puta madre nos hicieron adictos a Internet. Cada vez se consume más cultura y, paradójicamente, se lee menos. O más, quién sabe si con el libro electrónico y la piratería cultural la gente leerá a Sartre en el metro. Quién sabe...
Lo único que queda claro es que Lost nos unió para siempre, y ya se sabe: lo que ha unido Lost, que no lo separe nadie. Y si Lost ha sido capaz de derrotar una barrera, un lastre tan sucio como el del doblaje, es normal que esta noche millones de personas permanezcan en vilo para saber si al final Jack vivirá, si todos dejarán la isla o no. Está clarísimo que Juliet será la madre del hijo de Jack, porque todos queremos a la rubia. Y también que Desmond y Penny acabarán juntos, que para algo la suya es una historia de amor de esas que tanto les gustan a los yankies bigger than life. Y me la pela que nunca lleguemos a saber a qué vienen los numeritos de marras, ni quién era la madre loca de Jacob y MIB, ni de dónde han salido los poderes de la isla, ni quién se hará cargo de Ji Yeon. Sólo sé que yo también he llorado con la llamada de Desmond a Penny o la muerte de Charlie, que nunca me parecerá una locura que alguien se etiquete "Not Penny's boat" en la espalda o que nunca me brillará tanto el pelo como a Kate en un aeropuerto de noche. Y siempre, siempre querré a Desmond, a Faraday, Claire y Juliet. El camino ha sido largo, pero ha sido el mejor viaje de mi vida y no me ha hecho falta Biodramina (aunque en según qué momentos, casi...), y he hecho amigos y me he enamorado y he reído y llorado, y que eso lo haya logrado una serie de televisión creo que viene a explicar bastante bien cómo las consideraciones sobre éstas han cambiado bastante. Así que sólo nos queda esperar, ver y disfrutar... lo de juzgar lo dejaremos para los aguafiestas de siempre, ya que ahora está tan de moda decir que LOST no es para tanto. El país que ve Perdidos unido, permanece unido. QUE EMITEN UNA SERIE ESTADOUNIDENSE EN 'TIEMPO REAL'. Esto va a ser con toda probabilidad el mayor acontecimiento de la historia de la televisión.
Sin doblaje. Jódete, Franco. No, si el final de Lost es que readmitan a Garzón en el sistema judicial español. O algo parecido.
Mañana el mundo será un poco más gris. Os dejo con las muertes. In memoriam...
domingo, 2 de mayo de 2010
Vales menos de lo que pagamos por ti
Hoy toca hablar de series sobrevaloradas, tal y como han hecho otros blogueros en sus bitácoras. Naturalmente, ésta no es más que una opinión, y es que hay series que veo a pesar de que no son geniales, y otras a las que simplemente no les encuentro el punto:
LOST. La veo, pero no es LA SERIE. No tiene un guión cojonudo (véase Los Soprano, A dos metros bajo tierra...). Además, las dos primeras temporadas en su momento fueron una revolución pero a estas alturas cargan con demasiados lastres. Si bien es cierto que la cuarta era estupenda y la quinta mejor, si cabe, la última temporada está resultando por lo general bastante decepcionante. Y a pocos episodios del adiós definitivo, Lost no va a hacer un movimiento que nos deje tan con el culo torcío como sucedía con sus temporadas 4 y 5. Lo siento, pero no eres perfecta. Y no soporto a Jack, Kate y Sawyer 'sobreactúo para ganarme lo que me pagan'.

DEXTER. Iba a ser el no va más de la ficción de cable, pero lo de la doble vida ya lo conocíamos (teníamos, en la misma cadena sin ir más lejos, a la camello Nancy Botwin), y su apuesta por el drama puro no le hizo el favor que creía ahora que la gallina de los huevos de oro se encontraba en la dramedia (one more time, Weeds, Mujeres desesperadas, incluso Buffy o Los hombres de Paco [por deformación, pero lo es]). Cuenta Dexter con un actor como un castillo, pero ni su personaje es tan fascinante como la creación previa de Michael C. Hall, ni su ambigüedad moral tan original (¿he oído Faith o Spike? ¿Asesinos atormentados?). Además, los capítulos taaaaaaan largos sólo se aguantan con las obras maestras (The Wire, Sopranos y Six Feet Under). Nada, Dexter, que no logré acabarme ni la primera temporada :O Además, se trata de una adaptación de un libro, y el hecho de no ser material original me toca mucholos huevos la moral.

CSI. En serio, ¿tengo que argumentarlo? No entiendo NADA de lo que le guste tanto a la gente. Personajes-robot, historias autoconclusivas que no pueden sorprender por estrambóticos que sean los casos: SIEMPRE averiguan lo que sucedió en el lugar del crimen y HAN HECHO UNA FRANQUICIA. En definitiva, una serie sosa, sosa, sosa.

HOUSE. ¡Guau! Un médico con mala leche... un pasote de no conocer a Weaver o Romano. Eso es ser HIJO DE PUTA. Y por rarunos que sean los casos y cínico que sea vuestro médico, si prolongáis su vida más de dos temporadas corréis el riesgo de que Gregory House se convierta en una caricatura de sí mismo. NADA, que no me engañas (y todo esto a pesar de que yo soy el que cuando Cuatroº la compró la ponía por los aires, pero como conjunto House pierde mucho...).

Battlestar Galactica. Su primera temporada es un puñetazo en el estómago, un soplo de aire fresco en la ciencia-ficción de navecitas. Sus giros de guión y cliffhangers son magistrales, de acuerdo, pero no alcanza la profundidad filosófica/religiosa/moral de las obras maestras, y lo cierto es que su desenlace no contentó a todos sus seguidores. Eso sí, es una serie para disfrutar sin sentirse avergonzado. Una serie buena, pero no óptima.

Cómo conocí a vuestra madre. Que si la nueva Friends, que si tiene al mejor personaje de las comedias, que blablabla... Un grupete de amigos jóvenes que se reúnen en un bar, que comparten piso, que pillan mucho cacho, que cada día tienen una pareja distinta... Pero no. Vale que ha logrado incluir el juego de los saltos temporales a la sitcom tradicional, que sus personajes son majos (salvo el protagonista e hilo conductor, de una sosez alarmante), pero le falta el ritmo frenético que poseía la inverosímil y blanca (en todos los sentidos) Friends. Vamos, que es una buena comedia pero no hace reír con la frecuencia con la que estábamos acostumbrados (supongo que los 30 guionistas por episodios de la citada "Amigos" tenía mucho que ver). Nota a los guionistas: si centráis tanto la atención en Barney, corréis el riesgo de que se haga tan odioso como House.
LOST. La veo, pero no es LA SERIE. No tiene un guión cojonudo (véase Los Soprano, A dos metros bajo tierra...). Además, las dos primeras temporadas en su momento fueron una revolución pero a estas alturas cargan con demasiados lastres. Si bien es cierto que la cuarta era estupenda y la quinta mejor, si cabe, la última temporada está resultando por lo general bastante decepcionante. Y a pocos episodios del adiós definitivo, Lost no va a hacer un movimiento que nos deje tan con el culo torcío como sucedía con sus temporadas 4 y 5. Lo siento, pero no eres perfecta. Y no soporto a Jack, Kate y Sawyer 'sobreactúo para ganarme lo que me pagan'.

DEXTER. Iba a ser el no va más de la ficción de cable, pero lo de la doble vida ya lo conocíamos (teníamos, en la misma cadena sin ir más lejos, a la camello Nancy Botwin), y su apuesta por el drama puro no le hizo el favor que creía ahora que la gallina de los huevos de oro se encontraba en la dramedia (one more time, Weeds, Mujeres desesperadas, incluso Buffy o Los hombres de Paco [por deformación, pero lo es]). Cuenta Dexter con un actor como un castillo, pero ni su personaje es tan fascinante como la creación previa de Michael C. Hall, ni su ambigüedad moral tan original (¿he oído Faith o Spike? ¿Asesinos atormentados?). Además, los capítulos taaaaaaan largos sólo se aguantan con las obras maestras (The Wire, Sopranos y Six Feet Under). Nada, Dexter, que no logré acabarme ni la primera temporada :O Además, se trata de una adaptación de un libro, y el hecho de no ser material original me toca mucho

CSI. En serio, ¿tengo que argumentarlo? No entiendo NADA de lo que le guste tanto a la gente. Personajes-robot, historias autoconclusivas que no pueden sorprender por estrambóticos que sean los casos: SIEMPRE averiguan lo que sucedió en el lugar del crimen y HAN HECHO UNA FRANQUICIA. En definitiva, una serie sosa, sosa, sosa.

HOUSE. ¡Guau! Un médico con mala leche... un pasote de no conocer a Weaver o Romano. Eso es ser HIJO DE PUTA. Y por rarunos que sean los casos y cínico que sea vuestro médico, si prolongáis su vida más de dos temporadas corréis el riesgo de que Gregory House se convierta en una caricatura de sí mismo. NADA, que no me engañas (y todo esto a pesar de que yo soy el que cuando Cuatroº la compró la ponía por los aires, pero como conjunto House pierde mucho...).

Battlestar Galactica. Su primera temporada es un puñetazo en el estómago, un soplo de aire fresco en la ciencia-ficción de navecitas. Sus giros de guión y cliffhangers son magistrales, de acuerdo, pero no alcanza la profundidad filosófica/religiosa/moral de las obras maestras, y lo cierto es que su desenlace no contentó a todos sus seguidores. Eso sí, es una serie para disfrutar sin sentirse avergonzado. Una serie buena, pero no óptima.

Cómo conocí a vuestra madre. Que si la nueva Friends, que si tiene al mejor personaje de las comedias, que blablabla... Un grupete de amigos jóvenes que se reúnen en un bar, que comparten piso, que pillan mucho cacho, que cada día tienen una pareja distinta... Pero no. Vale que ha logrado incluir el juego de los saltos temporales a la sitcom tradicional, que sus personajes son majos (salvo el protagonista e hilo conductor, de una sosez alarmante), pero le falta el ritmo frenético que poseía la inverosímil y blanca (en todos los sentidos) Friends. Vamos, que es una buena comedia pero no hace reír con la frecuencia con la que estábamos acostumbrados (supongo que los 30 guionistas por episodios de la citada "Amigos" tenía mucho que ver). Nota a los guionistas: si centráis tanto la atención en Barney, corréis el riesgo de que se haga tan odioso como House.
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viernes, 26 de marzo de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
TVitteando
Aquí un nuevo meme televisivo, esta vez con la limitación de espacio que proporciona Twitter para hablar de las series que llevo al día. Me dejo, naturalmente, todas las que me bajo y no puedo ver por falta de tiempo (que son más de las que quisiera). Aquí, pues, mi pequeña lista televisiva.

Skins se va a despedir a lo grande tras el giro WTF que supuso la semana pasada. Sin duda, la serie de entretiempo... Se nos va :(
Lost está como nunca. Sólo despierta interés si sale Claire, pero la temporada final no arranca y nos tiene desquiciados. Sin Juliet me aburre.
Modern family sigue siendo la mejor comedia. Todos sus episodios tienen momentos brillantes con Gloria y Manny, aunque Mitchel aburre...
HIMYM: tan irregular como siempre, últimamente lleva una racha de aciertos gracias al equilibrio entre sus protagonistas, aunque no avance
La pecera de Eva es la revelación de nuestra tele con personajes excelentes, bien definidos e interpretados, música, tramas interesantes: 9
The Pacific ya está lista para ver, pero en stand by, como otras tantas. Promete épica. Sangre. Polvo. Guerra.
El ala oeste afronta el final de la T-4 con tramas interesantes que afectan a los protagonistas, y sigue tan en forma como el primer día...

Skins se va a despedir a lo grande tras el giro WTF que supuso la semana pasada. Sin duda, la serie de entretiempo... Se nos va :(
Lost está como nunca. Sólo despierta interés si sale Claire, pero la temporada final no arranca y nos tiene desquiciados. Sin Juliet me aburre.
Modern family sigue siendo la mejor comedia. Todos sus episodios tienen momentos brillantes con Gloria y Manny, aunque Mitchel aburre...
HIMYM: tan irregular como siempre, últimamente lleva una racha de aciertos gracias al equilibrio entre sus protagonistas, aunque no avance
La pecera de Eva es la revelación de nuestra tele con personajes excelentes, bien definidos e interpretados, música, tramas interesantes: 9
The Pacific ya está lista para ver, pero en stand by, como otras tantas. Promete épica. Sangre. Polvo. Guerra.
El ala oeste afronta el final de la T-4 con tramas interesantes que afectan a los protagonistas, y sigue tan en forma como el primer día...
jueves, 11 de marzo de 2010
En terapia con los chicos de 'Skins'
C'est à dire, últimamente no sabemos casi nada de la confirmada tercera temporada de In treatment. El drama de Gabriel Byrne se ha confirmado como uno de los más crudos e interesantes desnudos del alma humana en mucho tiempo. Animales heridos que desfilan entre sillas y sofás (¡ningún diván!¿dónde quedaron los tópicos?). Hace poco Nahum hablaba de ellos con la excelencia que le caracteriza. No es sólo la vida de Paul y cómo los problemas de sus pacientes influyen de manera tan negativa en su día a día. Además, esta serie nos descubrió a la inmensísima Mia Wasikowska, ahora en el ojo del huracán por encarnar a la Alicia del (me abuuuuurro) obvio Tim Burton.
Luego están los chicos de Skins, inmersos en una irregular cuarta temporada. Han dejado atrás la fiesta y se han sumergido en el drama. El plano secuencia que abría la temporada supone toda una declaración de principios. Complejidad, historias entrelazadas y, más allá, la muerte. El problema de Skins es que sus personajes pueden apasionarnos o aburrirnos. Me ha encantado la trama que envuelve a Cook, las idas y venidas de Naomi y Emily, así como la historia de Katie. En cuanto a Effy, es que sale en pantalla y provoca un efecto imán. La chica que todo hombre desea: autodestructiva, peligrosa, impredecible, misteriosa, sexy y muy inteligente. El capítulo junto a Freddie fue de los más oscuros de la serie. Luego, Freddie me cae mal, y aunque adoro a JJ su episodio me pareció una mierda, y la historia de Thomas me parece quemadísima. A ver si dan esta noche un enorme giro a todos los acontecimientos y se van de farra. ¡Ah, y queremos más Pandora en pantalla!

Todo esto no es gratuito. He aprendido últimamente que dar información gratuita es una pérdida de tiempo para mí y para vosotros. Así pues, llevo unas semanas con ganas de hablar de una nueva serie española MUY BUENA. Sí, es cierto. No, no estoy delirando... Si cogemos a un psicólogo y un puñado de adolescentes con problemas existenciales tendremos la nueva propuesta de (y lo diré sólo una vez) Telecinco: La pecera de eva. Hay una joven, la psicóloga de un instituto, que acaba de llegar y se encarga de todos los jóvenes problemáticos o con problemas del lugar. La psicóloga es Alexandra Jiménez, el alma de la serie. Eva es fresca, cínica, divertida y muy natural. ¿En qué consiste la novedad? ¿Por qué es tan buena la serie, Jose? Explícanos... Veréis, en primer lugar es una adaptación parcial del modelo seguido en In treatment, es decir, Eva recibe a muchos pacientes distintos y su trabajo influye en su vida. No obstante, cada episodio no se corresponde tan sólo a la sesión con un paciente. Por otra parte, la acción se aleja del despacho de Eva a través de flashbacks y momentos en la vida de los protagonistas. Los jóvenes chavales no son caricaturas de los verdaderos adolescentes y los interpretan actores poco conocidos y muy jóvenes, hecho que aporta credibilidad al invento. La serie no está encorsetada por un guión escrito frase por frase; hay guionistas, claro que sí, que escriben las escenas o problemas de cada "paciente" a grandes rasgos, y entonces dejan que los actores improvisen a partir de esas pequeñas instrucciones. ¿Qué sucede? Los diálogos son rápidos, las reacciones reales, los personajes viven cada punto porque sus intérpretes no se lo ven venir... Vamos, que yo al menos me lo creo. La serie cuenta con otro acierto, y es que conjuga a la perfección drama y comedia. Ese equilibrio es muy difícil de conseguir, sí, y de momento han logrado evitar los tópicos de siempre. ¡Aún no ha salido ningún joven gay que no sabe si salir del armario o no! ¿Algo más, Jose? ACTORES. Insisto, los actores son excelentes. Encabezados por una inmensa y carismatiquísima Alexandra Jiménez en un rol que no tiene nada que ver con su papel en Los Serrano, todos los actores y actrices dan vida a personajes interesantes, con aficiones normales, problemas normales y las dudas propias de la edad. ¡Y algo a lo que las series españolas siempre se han mostrado reacias! Todos los episodios llevan música de verdad que subraya las emociones de cada escena. No era tan difícil apostar, tal y como han hecho, por grupos algo conocidos pero que no mueven masas para ponerle banda sonora, un hecho que eleva a La pecera de Eva al Olimpo de nuestras series: la Musicalité, Giulia y los Tellarini... En definitiva, una serie joven para los jóvenes y no tan jóvenes que os dejará con un estupendo sabor de boca. Ah, y olvidaba un último acierto que señalar. Todos recordamos cómo en Un paso adelante, cuando los alumnos estaban a punto de acabar en la escuela, repitió todo el curso para renovar una temporada la serie; también conocemos cómo se desinfló Dawson Crece cuando los chicarrones se fueron a la uni... sólo Buffy sobrevivió a este salto de tiburón. Skins, y así volvemos a lo de antes, nos enseñó que se puede cambiar el elenco por completo y la serie puede perfectamente seguir siendo la misma y aquí no hay pasado na. La pecera de Eva también ha sido muy inteligente al respecto, ya que el reparto irá cambiando constantemente ya que el hecho de que la consulta pertenezca a un instituto hace que no sea necesaria otra explicación.
domingo, 17 de enero de 2010
El Doctor me hace llorar (II)

Prosigamos el viaje por los ríos de lágrimas que nos ofrece esta joya que es Doctor Who. Donna perdió dos años de su vida en pos del Doctor, pero no será la última ni la única. Ya en su momento, una acompañante sufrió el abandono del señor de la gabardina. La dejó en la Tierra, en Londres, y ella se convirtió en una periodista a la búsqueda de fenómenos cuanto menos, sospechosos. Ahora, ya adulta, mientras investiga un caso le reprocha al Doctor que la dejara atrás y la olvidara, aunque él le asegura que no la podría olvidar. Todas son especiales. Todas.
The blower’s daughter
Vale, que sí, que el Doctor perdió a su familia y es un hecho que lo marcó profundamente. Pero no vimos cómo sufría el tormento de ver desaparecer a los suyos. Recordad cuán emotivos son los filmes sobre el holocausto, pensad en Adrien Brody, el pianista que ve cómo secuestran y matan a su familia sin que él pueda remediarlo. Y
es que las Guerras del Tiempo, al fin y al cabo, fueron un genocidio doloroso como los que conocemos. Russell T. Davies, previsor como es, advirtió el gran potencial que guardaba el drama de ver a un padre perder a sus hijos, a su mujer, a su hermano… y así llegó a un episodio escrito para cargar (más aún) de humanidad al protagonista. No creo que el hecho de que el Doctor perdiera una mano fuera un hecho casual, creo que todo estaba medido. Por motivos que no vienen al caso, se engendra a la hija del Doctor a partir de su material genético. Una belleza rubia que, al contrario que su padre, tiene carácter beligerante. Al principio, el Doctor no quiere entrar en el juego de la nueva paternidad. Ya ha sufrido bastante: hace unos días leí una entrevista a Susan Sarandon, y decía que “uno no empieza a pensar en la muerte hasta que tiene hijos”. Supongo que de ahí deriva la reticencia del Doctor en un principio, pero pronto advierte que él vive dentro de ella, que son la misma esencia, que… tiene la ocasión de empezar de cero. Tras continuas regañinas y aventuras peligrosas, la hija del Doctor se expone al utilizar armas (un signo inherente al Doctor es que no cree en el uso de armas, rasgo extrapolado hasta lo cómico en Sarah Jane) y finalmente salva a su padre y a los demás, a Donna y Martha, sacrificándose en el empeño. El Doctor se enfada con todos, y amigos y enemigos le dan la tregua para acompañar a su hija en la muerte. Una secuencia poderosa, hermosa y desgarradora donde vemos cómo la hija muere entre los brazos del Doctor, todo esto en un jardín botánico de Swansea. Bien, luego viene la trampa. Steven Moffat, guionista y nuevo encargado de la serie desde 2010, propuso que en un último momento la hija resucitara (después de todo, su material es el de un Señor del Tiempo), quizás con vistas a retomar el personaje en futuras temporadas… La cuestión es que el daño está hecho, el Doctor cree que su hija ha muerto, ha llorado su pérdida y se verá obligado a olvidar mientras nosotros sorbemos los mocos.Love me tender
Cuando Doctor Who se estrenó, por muy avanzados que sean los británicos, la serie era tan mojigata como la sociedad. Además, se trataba de un producto blanco destinado a toda la familia.
Russell T. Davies, procedente de la sexualmente acelerada Queer as folk, no tiene más que utilizar un recurso necesario en cualquier producto televisivo: TSNR. La tensión sexual no resuelta es marca de la casa en productos como Luz de luna, Expediente X o la reciente Bones, y Doctor Who tenía todo lo necesario para que se diera. Un protagonista carismático y terriblemente atractivo, un/a acompañante temporal y distintos personajes, así como el liberalismo sexual de una raza que ha sobrepasado cualquier prejuicio. Si bien los puretas han rechazado el carácter sexual que ha adquirido la serie, la constante hoy en día es “renovarse o morir”. El Doctor es guapo, lo sabe, y como irresistible que es flirtea con todas las criaturas de la galaxia. Pero si hay una raza que le parece extraordinaria, esos somos los humanos. Dice que tenemos una inquebrantable capacidad de resurgir de nuestras cenizas, que los humanos somos, permítanme la metáfora, las cucarachas del Universo: eternos. Donde cualquier otra criatura vería una bolsa de carne rosa y tripas, pelo y demás guarradas, él percibe lo excepcional.
Así pues, a la necesidad de compañía se suma la atracción por los humanos. El Doctor, y parecerá una chorrada, ha besado a todos sus acompañantes por efímeros que fueran (ahí está Kylie Minogue en la renovada versión del Titanic), siempre en la continuación de 2005. A Rose es a la que más cariño le cogió, un cariño que, por culpa de la inevitable separación, se tradujo en obsesión y amor. Para qué negarlo, el Doctor se enamoró de Rose. Con Martha, sin embargo, pasó lo contrario. Martha se enamoró a la primera y él la ignoró, ocupado como estaba tratando de olvidar a Rose. Con Donna se estableció una preciosa relación de camaradería que se interrumpe de la manera más dura. En cualquier caso, y aunque ella no lo recuerde, el Doctor siempre la llevará en el corazón. Tampoco podemos obviar el flirteo con el capitán Jack Harness, protagonista y alma mater de Torchwood.

Pero el Doctor, más allá de las relaciones puramente amistosas con sus acompañantes, también tiene corazón y se ha enamorado en alguna ocasión. La más sonada, por lo bonito del romance y lo dramático de su fin, es la relación que entabló con una francesa que nos rompió el corazón. El Doctor y compañía encuentran en una nave espacial ventanas temporales que dirigen a una chimenea en un palacio del s. XVIII. Ahí el Doctor conoce a una niña que se convierte en su cómplice, y decide volver a la nave. Al cabo de unos minutos atraviesa de nuevo la chimenea y encuentra a una joven que se presenta como la niña que una vez, hace muchos años, encontró a un señor extraño en la chimenea. Conforme conversan, el Doctor descubre que se trata de Madame de Pompadour. Son varios los encuentros que se dan donde se crea un amor correspondido. Ella habla de él como “mi amor” y “ángel solitario”. El Doctor le promete constantemente que volverá a encontrarse con ella, y cuando al fin logra atravesar la chimenea encuentra una habitación vacía. Un hombre le entrega una carta que Jeanne-Antoinette había escrito al Doctor donde decía que era el amor de su vida. El hombre le comenta que acaba de morir, con cuarenta y dos años, y se llevan su cuerpo de Versalles. Y una vez más, vemos el peso del mundo en los ojos del Doctor. Para mí, el mejor episodio hasta la fecha.I don´t want to go
Cada vez que el Doctor está a punto de morir, como ya he señalado, se regenera en un nuevo cuerpo. En esencia el mismo personaje, pero con muchos matices que hacen a cada doctor único. En lo que llevamos de serie (renovada) los rostros del Doctor han sido el de Michael Eccleston durante la primera temporada, David Tennant en las tres siguientes y el relevo de John Simm a partir de ahora. El resto, no lo sabremos hasta dentro de ¿un(os) año(s)?. Estos son los Doctores nueve, diez y once.
El Doctor sabe lo que es la muerte: la ha mirado a la cara en demasiadas ocasiones, ha sufrido la muerte de familiares y amigos… y teóricamente ha muerto en diez ocasiones. Si le podemos reprochar algo a Russell T. Davies en su papel de guionista es que empatiza demasiado con sus personajes, les coge cariño y le cuesta deshacerse de ellos. Es demasiado evidente en los casos de Rose, que aguantó dos temporadas y ha hecho distintas apariciones estelares desde entonces, y en el caso del Doctor que compone Tennant. Antes de permitirse la regeneración, interviene en el devenir (joder, andamos hoy redundantes…) de sus amigos y los ayuda de un modo. Cuando Tennant mira por última vez a la cara, parece que su muerte va a ser definitiva. “I don’t want to go”. ¿Excesivo? Sí. ¿Funciona? Mucho. Entonces, por mí bien.Por otra parte, según las reglas de los Doctores del Tiempo sólo hay doce regeneraciones, de modo que quedan dos más y el Doctor será un mortal más, tal y como los humanaos. Su némesis, el Maestro, se trata de un Señor del Tiempo que renegó de su especie, que enloqueció y ha cambiado de cuerpo en numerosas ocasiones hasta el hecho de regenerarse en diversas especies. Así pues, ¿llegará el día en que veamos morir al Doctor?
En definitiva, podría decirse que el Doctor es un personaje fascinante que ha tenido que aprender a vivir con el tormento de la culpa, las muertes, el olvido, las despedidas… y logra sobrevivir. Si a esto le sumamos una de las mejores bandas sonoras que se componen en el medio televisivo, os aseguro que ese señor menudo que viaja en una caja azul os tocará la fibra en más de una ocasión. Lo dicho, a mí el Doctor me hace llorar.
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