jueves, 3 de marzo de 2011

The Comeback


El creador de Sexo en NY no sólo se ha dedicado a este proyecto. Por otra parte, todos conocemos más o menos la triste dispersión de la mejor comedia televisiva de todos los tiempos, Friends. Bien, pues la mejor de todos los intérpretes de la citada serie, Lisa Kudrow, se embargó en un proyecto junto a Michael Patrick King, avalados por el sello HBO. Se trata de otra forma dentro de ese género tan en alza últimamente, el mockumentary o falso documental, pero va más allá. Lisa Kudrow, protagonista absoluta de The Comeback, interpreta a Valerie Cherish, una actriz (atentos porque todo es muy metatelevisivo y puede perder…). Valerie Cherish protagonizó hace 5, 6 años una sitcom llamada I’m it que tuvo cierto éxito, de modo que se hizo conocida y se abrió paso entre las celebrities americanas. Después de abandonar la serie, abandonó la interpretación en pro de su vida privada. Se casó con un empresario y pasó a convertirse en una mujer desesperada o, en otras palabras, en una ama de casa de clase media-alta que, no obstante, echa de menos la fama y estar en el centro del huracán mediático. En esto que llega una cadena y le ofrece una suculenta oferta: protagonizar una nueva comedia a cambio de que permitan grabar su entorno para hacer mientras tanto un reality show paralelo. Es decir, un equipo de cámaras se traslada a su casa, que se ha transformado en una especie de GH donde todas las habitaciones están siendo permanentemente vigiladas. La serie comienza con Valerie el primer día de grabación del reality, donde nos presenta a su entorno, familia y amigos… y cómo añora su éxito. Poco a poco nos lleva a los estudios de grabación de la cadena, donde empieza a darse cuenta de que la nueva serie no es lo que ella esperaba. Toda la temporada es un arco que debe verse de principio a fin para comprender el quid de la serie y su objetivo. Lisa Kudrow compone un personaje tan patético y a la vez realista como el de Steve Carell en The office, superficial y que, como él, se sigue creyendo importante en un entorno en el que no encaja. Asimismo, la actriz demuestra un amplísimo registro interpretativo y nos hace olvidar a Phoebe Buffay en los primeros cinco minutos, misión que a algunos actores les ha resultado imposible a lo largo de toda una carrera.
Desgraciadamente, las audiencias no ayudaron y la cadena HBO decidió cancelar la serie antes de finalizar la primera temporada. El año pasado era prácticamente imposible obtener los dos o tres últimos capítulos, pero ya está el arco de temporada, 13 capítulos, disponibles, aunque lo difícil es hacerse con los subtítulos. ¡Casi todos eran en húngaro! :S No obstante, se entiende perfectamente en inglés y es una serie imprescindible para cualquier teléfilo. Si te chiflan Studio 60, 30 Rock y demás programas que transcurren entre sets televisivos, este gran desconocido está hecho para ti.
Una muestra de cómo es Valerie Cherish, ante todo una superviviente :)

lunes, 21 de febrero de 2011

Six Feet Under


La historia es un correr de nombres, apellidos, paisajes, cuerpos, historias, papeles, caminos, afanes, saludos, despedidas, recuerdos y ambiciones con nuevos nombres de lugares y nuevos apellidos 

Luis García Montero, Mañana no será lo que Dios quiera 

Yo voy a morir. Tú vas a morir. Es más, ahora mismo, mientras lees esto, nos vamos muriendo (si yo no lo he hecho aún). Y es que, lo que nos iguala a todos, al fin y al cabo, es la mortalidad. Nacemos para morir años, meses, días u horas más tarde si no nacemos muertos. Nacer muerto es una estupidez; es como ir a Pisa y no ver la torre, como ser cazavampiros y morir de una estacada, como ir al cine y perderte los tráilers (en demasiadas ocasiones, mejores que la película en cuestión). Pero a lo que íbamos. Muerte. En la sociedad occidental en la que vivimos la muerte es un tema tabú. Visitamos los cementerios en ocasiones contadas, usamos el tema para asustar, compadecemos a los muertos y allegados de estos… y olvidamos, en esta visión egocéntrica de no-veo-más-allá-de-mi-puto-ombligo, olvidamos, digo, que día a día hay gente que tiene que lidiar con la muerte como parte, y a veces esencia, de su vida: médicos, enterradores, párrocos, directores de funeraria… Pero qué mal vistos están casi todos: los párrocos se lo han buscado; los enterradores y empresarios de pompas fúnebres, no. Es fácil imaginar a un señor alto, estirado, delgado y de piel cetrina con un metro en la mano y la sonrisa helada de un buitre buscando a su próxima víctima. Pero no, señores, ellos no eligen. La Señora Muerte es caprichosa.
        Érase una vez un despacho de mesa alargada llena de ejecu-tivos bajo el lema HBO. Una mujer sugirió, casi como con vergüenza, que podían hacer una comedia sobre una familia propietaria de una funeraria. Los otros ejecutivos la miraron con recelo y le rieron la gracia, pero siguieron a lo suyo, cada cual imaginando a una familia alrededor de una mesa, los niños jugando con el puré ajenos a que debajo papá embalsamaba a la señora Holloway. La Ejecutiva Avispada fue al cine algo mosqueada y vio una película que cambió su perspectiva del mundo. La película arrasó su año en los Oscar y decidió que debía hablar con su guionista, un tal Alan Ball. A Mr Ball le gustó la idea mucho e ideó al instante su propia imagen de la serie, algo distinta de la de los Ejecutivos Aburridos. Escribió el guión para el piloto y se lo enseñó a la cadena; “Queremos más subversión”, dijeron ellos, y él lo flipó y se puso a desfasar, buscó a los mejores guionistas con los que había trabajado y escribieron la primera temporada de una serie sobre la muerte. Rodaron los 13 episodios antes de estrenarla. Arriesgaron.
      Papá Fisher tiene una funeraria, fuma mucho y a los cinco minutos de episodio muere. Ruth Fisher se queda viuda con tres hijos muy distintos. Nate, el mayor, independiente, que no quiere saber nada de muertes; David, que trabaja en la funeraria, es gay y lo mantiene oculto; y Claire, una adolescente pelirroja que juega con drogas duras y relaciones tormentosas. A esta familia le sumamos dos más, los Chenowith y los Díaz, y tenemos en nuestras manos una bomba de relojería sumamente estudiada, de tan perfecta, peligrosa. Todos, e insisto, TODOS los personajes de esta serie son de un modo u otro infelices. Como tú. Como yo. Son personas más o menos afables, inestables, sinceras, entrañables, alocadas, dramáticas y humorísticas. La película de la que os hablaba, American beauty, profesaba un humor negro inherente a Alan Ball que, extrapolado a la ¿pequeña? pantalla, despliega todos los matices y armas disponibles en la sensibilidad humana. Muerte y risa, que al fin y al cabo son lo mismo.
         A dos metros bajo tierra compartía parrilla con Los Soprano, Sexo en Nueva York, Oz, The Wire… todas series de pata negra sello HBO. Cuando nació en 2001 probablemente inauguró la Edad de Oro de la televisión, y cuando murió en 2005 ya anunciaba el final de esta era: cinco temporadas imprescindibles, de aúpa. A dos metros bajo tierra se planteó como cine independiente, y he de admitir que posee algunas de las secuencias más poderosas que he visto en cine y televisión, si no las más poderosas. La muerte es un tema universal, como el amor, que nunca hasta entonces se había tratado con tanta proximidad y verosimilitud. Es difícil no enamorarse de Ruth, Nate, David y Claire o de todos a la vez, u odiarlos. Porque sus actores se convierten en ellos, dejan de ser Michael C. Hall o Lauren Ambrose: son los Fisher. De Francess Conroy afirmó el mismísimo Arthur Miller que era la mejor actriz viva de su tiempo. Peter Krause pasa de ser el personaje más carismático al más incomprensible y odiado, todo esto sin dejar de ser natural como él mismo. Michael C. Hall (ahora como el descafeinado Dexter) hace una de las interpretaciones, construcción de personaje más soberbia que se han hecho jamás, actor como era exclusivamente de teatro. Y nos (re)descubrió a la australiana Rachel Griffiths, a la que vimos compartir pantalla con Toni Collette en La boda de Muriel. Lauren Ambrose ha madurado y despuntado con su peculiar belleza hasta alzarse como hilo conductor y metafórico de la serie, pero también de la vida tal y como la conocemos.
         Cinco temporadas. Sesenta y tres episodios. El mejor final hasta la fecha de la historia de la televisión. En un show sobre la muerte no podían escatimar en fallecidos. Cada episodio comienza con una muerte salvo uno de ellos, sorpresa incluida. ¿Cómo se puede morir? Un resbalón en la ducha, un infarto, muerte súbita, te ataca un puma, te atropellan, haces una a lo David Carradine… El drama de la muerte se convierte en un paso más, en lo mundano, en el día a día.
         No es de extrañar, pues, la aparición de actores de renombre como Richard Jenkins, Kathy Bates (maravillosa también como directora), James Cromwell, Patricia Clarkson o Mena Suvari (la Lolita de la ya citada American beauty. Y si seguimos con nombres, tenemos un departamento artístico de primera categoría, y es que el arte es uno de los temas principales de la serie (además del arte de embalsamar). El tema principal, compuesto por…todos en pie, Thomas Newman. Capítulos dirigidos por Alan Ball, Michael Cuesta (creador de Dexter) y Rodrigo García, entre otros.



Vida. Muerte. Sexo. Soledad. Culpa. Homosexualidad. Heterosexualidad. Muerte. Enfermedad. Locura. Amor. Sexo. Desprecio. Desamor. Gritos. Drama. Comedia. Sexo. Violencia. Terror. Pluralidad. Política. Religión. Fotografía. Búsqueda. Viajes. Conciencia. Pareja. Nacimiento. Dolor. Luto. Ironía. Trabajo. Terapia. Muerte. Psicoanálisis. Sexo. Muerte. Vida. A. Dos. Metros. Bajo. Tierra. Amén. RIP.

miércoles, 5 de enero de 2011

Zapping de 2010

Efectivamente, la reina de los memes trae un nuevo meme que voy a hacer antes de que se me pase el momento idóneo que es ahora, cuando todo está relativamente fresco.


Tu favorita. Drama, In Treatment. Comedia, 30 Rock.
La nueva serie que recomiendas: Treme sin lugar a dudas. Es música negra y realidad, cuenta con John Goodman y un reparto maravilloso por la veracidad que respira todo. Y Nueva Orleans hecha barro. Y lo que se viene... ¡Qué música!
Momento WTF. Sookie es un hada, ¡una puta hada! Claro que toda True Blood es un continuo WTF. O el final de la 4ª de Skins. Ay, madre...
La que no pensaste que te gustaría: Raising Hope sencillamente porque las comedias son difíciles, no empatizo mucho con ellas, y un My name is Earl 2.0 no me parecía nada del otro mundo, pero tiene lo suyo. También tuve prejuicios con The Big C y me enamoró hasta la médula.
La que ha perdido fuelle. Weeds: la abandoné al principio de la temporada porque no me gusta que todos sus episodios se limiten a la resolución del cliffhanger final y absurdo, media hora de personajes dando bandazos y otro cliffhanger final. Y otro. Y otro. También ha perdido fuelle Glee: le falta la mala baba de Popular (¡grande entre las grandes!) o se convertirá en HSM. Y Modern family: nunca me ha hecho especial gracia, pero esta temporada está siendo de un soso...
Un maromo: cualquiera de True blood, cualquiera de Skins o Jesse de In treatment por su fragilidad, porque es un personaje magistral, porque sí...
La que ha remontado: no sé si remontó o no, pero lo cierto es que la tercera de In treatment suponía el mayor desafío hasta la fecha y la situación en que hemos visto a Paul Preston ha valido la pena. Muy grande. Misfits también ha vuelto bigger and better.
#yoconfieso que me he tragado TODAS las temporadas de un reality estadounidense, Top Chef, que casi lloré con el episodio de Van Gogh con el Docta y que no me río con Modern family.
La miniserie: no he visto ninguna, creo. Si lo he hecho, no lo recuerdo. Tengamos en cuenta Queer as folk UK como miniserie buenísima o la ¿decepcionante? The walking dead.
Tú sobras: Todas las tramas secundarias de Dexter. Laguerta y compañía me la sudan. Sólo me interesan Dexter y Lumen, ni siquiera su fucking hermana.
La que todo el mundo adora y tú no: Modern family. No me hace prácticamente gracia. Me río muchísimo más con HIMYM, TBBT o las Chicas Gilmore. Qué pesada la dichosa familia. No aguanto Boardwalk Empire: lo siento, no es lo mío el drama "de época".
La que dejaste y ahora te arrepientes: No me arrepiento de haber dejado ninguna. Me arrepiento de no haber dejado más.
Una guest star: No diré yo también Lumen en Dexter por mucho que sea lo que más me ha gustado de la serie. Me quedo con el único motivo por el cual veo The Big Bang Theory: Amy Farrah Fowler. Mayim Bialik recupera así el trono que le pertenecía desde Blossom en el Olimpo televisivo.Sigourne Sibide en The Big C: me encanta la inocencia que derrocha.
La cansina: Dexter y Boardwalk Empire. Que no son tan buenas, joder. No son para tanto. No le llegan a la mierda de la suela del zapato de Six Feet Under, por ejemplo. No entiendo tanta sobreexposición. Lo de Glee es ya de juzgado de guardia.
La que debería haber terminado: Procedimentales del tipo CSI, House (hacía gracia las dos, tres primeras temporadasa), Weeds (con un final digno)...
La del maratón: Las chicas Gilmore y Top Chef. Algo enfermizo lo mío...
Nunca digas nunca jamás: Dexter. A pesar de que nunca ha sido de mis favoritas, me obligué a ver la cuarta y quinta, y menos mal, porque Lumen bien valía todo mi sacrificio. The Big C: una de las grandes del año por muy lacrimógena, tramposa o como queráis que sea, y al principio no me convencía...
La que has abandonado: Hay unas cuantas. Las más sonadas, Boardwalk Empire, V, No ordinary Family, Weeds (ya no la aguanto; demasiado despiporre).
La cancelación que has maldecido: Llego algo tarde, pero me sigue doliendo el adiós de Urgencias, y maldecir, habré maldecido la cancelación definitiva de Medium, la única procedimental menos procedimental de la Historia que me he dignado a ver.
El gran cliffhanger: ¿Ha habido alguno? No para mí.
Esa pareja que te ha hecho reír: Lily y Marshall me hacen reír muchísimo, cierto. Cómo no, también Sheldon Cooper y su "amiga" Amy Farrah Fowler
This is reality television: Top Chef. Esta cocina es un infierno en Neox y Extreme Makeover en MTV. Lo sé, soy lo peor  xD
Una season premiere: [copiapega de MrMcGuffin] La de la quinta temporada de Doctor Who; trepidante, divertida y una gran presentación tanto del 11º Doctor como de Amy Pond, su nueva acompañante.
Un episodio que viste al borde del sofá: La finale de la quinta de Doctor Who cuando se abre la Pandorica. Perfecta. Y el finalísimo de Lost.
Una fémina: Amy Pond, porque creía que después de las últimas companions de Doctor Who sería incapaz de enamorarme de nuevo de otra compañera, pero en la season premiere de la quinta todos nos enamoramos de esta pelirroja  :) También Naomi o Effy de Skins, que tienen un morbazo.
El mejor episodio navideño: Creo que este último de Doctor Who por su maravilla narrativa de mezclar tiempos y memoria y atmósferas con peces voladores. Maravilloso, como toda la serie.
La que más esperas de 2011: Probablemente, Mt Sunshine. El hype de las demás me la pela. Quiero ver a Matthew Perry en televisión de nuevo. Y a Alison Janney, después de su descacharrante aparición en la peli Away we go (muy recomendable, bytheway)

domingo, 24 de octubre de 2010

4x4



Nos propone Dani de Freak's City un meme televisivo donde escoger nuestros ases del drama y la comedia. Aquí están los míos, creo que no tan evidentes como podría parecer:


Dramas
Caprica
La serie hija (aunque narrativamente madre) de Battlestar Galactica tiene tramas adultas y duras sobre terrorismo, las consecuencias de la tecnología, la religión y el poder. Las tramas concernientes a los adolescentes son sencillamente deliciosas, y la carrera de Amanda Greystone por salvar su vida y descubrir la verdad tras la muerte de su madre, soberbia.
Treme
Me duele la boca de decirlo. Mejor que Breaking Bad, Mad Men, Dexter y demás obviedades. Una serie donde la música (música negra, de raíces) es la principal protagonista. Reconstruir Nueva Orleans tras la catástrofe del Katrina parece imposible, y que sus habitantes retomen sus vidas, toda una odisea que vale la pena estudiar y seguir todas las semanas. 
The good wife
Un drama sólido como una piedra sobre la esposa de un político que ha sido pillado in fraganti con prostitutas y otras lindezas. Narra, más allá de lo evidente, la desestructuración de la familia, que es el gran bloque protagonista de todo así como los distintos casos a los que tiene que enfrentarse el personaje de Julianna Margulies en el bufete en el que trabaja.
The Big C
Podía haberla incluido en la comedia, pero creo que conforme avanza la temporada la serie se va revelando como uno de los dramas más potentes y desgarradores de toda la parrilla. Porque progresivamente vemos cómo el mundo y la vida de Cathy se van al garete.


Comedias
30 Rock
Tras el magnífico episodio en directo de hace dos semanas y el maratón de esto verano para ponerme al día con ella, el reverso cómico de Studio 60 me tiene completamente enamorado de todo.
HIMYM
Ya la sigo por inercia. Si por primera vez me he visto obligado a dejar una de las supuestas series buenas con Glee, HIMYM ha vuelto con fuerza tras su temporada más floja. Además, da la sensación de que la madre está cada vez más cerca, y por mucho mcguffin que sea, queremos saber.
Glee
No llegará a la mala leche que supuraba Popular, el otro trabajo de Murphy, y es una lástima que esto es lo que se entiende en EEUU por subversión cuando en Inglaterra, por ejemplo, se están haciendo productos tan arriesgados como Skins y Misfits. A pesar de ello, me río bastante con ella, me gustan casi todos los números musicales y creo que vale la pena que un producto a su modo tan arriesgado vaya ya por la segunda temporada.
Futurama
Para mí se trata de la mejor serie de animación de la historia. Desde luego, es la más inteligente e interesante con sus paradojas temporales y tramas imposibles. Descacharrante la mordacidad de sus guiones, nada que ver con los condescendientes hombrecitos amarillos de Springfield.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Series y series y series y un verano que se acaba (II)

Pero no ha sido eso lo único que he visto este verano. Con tanto estreno y tanta búsqueda y tan poca vergüenza, me acabé enganchando a otras ficciones que iré desgranando a continuación.
           Tenía guardada en una carpeta la última temporada de una de mis series predilectas: Nip/Tuck, que siempre nos ha aportado tramas culebronescas muy desfasadas (en cuanto a cualquier tipo de mesura), personajes extraordinarios u ordinarios, a secas, y cantidades ingentes de sexo y quirófanos. Toda una revolución, si bien es cierto que esta temporada última ha sido bastante descafeinada, y el final decepcionante. No es de extrañar, ya que el tipo que ha pergeñado todo esto, Ryan Murphy, ha estado liadísimo con Come, reza, ama y la primera temporada de la exitosísima Glee.
           Más me ha gustado lo que he podido ver de Caprica, que toma lo mejor de su serie madre, BG (recordemos que Caprica no es más que la precuela menos precuela de la historia). Si en Galactica había golpes de estado, huidas interestelares y profecías místicas, en su hija hay atentados terroristas, luchas de poder, filosofía, vicio... Como veis, una serie tan madura como mamá. Es más, creo que se perfilará como otra de las grandes olvidadas por los premios televisivos, ya que a pesar de su material humano y filosófico tan intenso, su principal baza, la considerarán una serie de ciencia-ficción, de robots, maquinitas y naves espaciales, y por ende algo estúpido. Gracias por los prejuicios.



            A la que sí me he enganchado es a The Big C, y es que a pesar de las reticencias de las que hablé, considero que su discurso liberal y optimista bien le valen mi atención. Tiene demasiados puntos negativos, cierto, como al insoportable hermano de la protagonista y la actitud estúpida de Laura Linney. Además, le está costando encontrar su tono, aunque el episodio 4 me gustó; ahí lo hilaron. Y como punto gordo de la serie, la dinámica entre Cathy y su alumna obesa (¡gran Gabourne Sibide!). Si siguen por ahí, pueden lograr algo bueno, aunque me da la sensación de que Showtime me cuenta una y otra vez lo mismo :S
          Ahora, una confesión: me engancho a reality shows, es inevitable, pero nunca había tenido que descargar ninguno americano. El culpable en concreto no es otro que Top Chef, un programa en el que alrededor de diez cocineros compiten semanalmente por permanecer en el concurso sacando adelante platos exquisitos en circunstancias imprevisibles. Les hacen cocinar en pleno desierto con una lata de chapa como sartén o con aperitivos de la marca Cheetos un plato de nouvelle cuisine. Como veis, una tontada digna del tonto más grande, pero una tontada que engancha, diablos... Además, si os gusta medianamente la cocina, ya está todo hecho. Como me pasó a mí. Una temporada en dos o tres días. Fantabuloso.

           Una de las series más extrañas y desconocidas (porque ha pasado desapercibida) del año, Gravity, también me enganchó. Por su punto de partida. Por su humor negro. Por su extrañeza, su excentricidad. Podría estar perfectamente tras ella la cabeza de Bryan Fuller: un grupo de suicidas que han fallado en su intento de morir tienen que ir a reuniones para rehabilitarse y reincorporarse en la sociedad. La protagonista tiene una belleza frágil, sobrecogedora, llamativa... y vale la pena por su única temporada, aunque no es ninguna maravilla.
           Y para cerrar, lo dejaremos con una OBRA MAESTRA: Treme. Nueva Orleans postKatrina, David Simon, David Mills, música negra, John Goodman, una ciudad destruida y la reconstrucción de ese escenario caótico. Es tan realista que podría pasar por un docushow gracias a las interpretaciones de su elenco y a las localizaciones. Y HBO. ¿Qué más se le puede pedir? Que la gente le dé una oportunidad. En este momento, es lo mejor que está pariendo la televisión por encima de Madmenes y Breakingdades... Pero claro, el jamón 5 J sabe raro si uno sólo come mortadela. Quiero creer que todos acabaremos paladeándolo y congratulándonos por esta magia y esta oportunidad de viajar al centro del huracán desde el sofá de casa...

jueves, 16 de septiembre de 2010

Series y series y series y un verano que se acaba (I)

Jessica... se le saltan los colmillos sin querer xD
Ùltimamente no he visto demasiadas series. El verano me ha tenido más atareado de lo previsto, y en cualquier caso los días en Bristol me alteraron todos los planes. A pesar de ello, he logrado ver la tercera de True Blood, que como siempre nos ha regalado momentos únicos. Creo que a estas alturas todos sabemos que no es una buena serie, o al menos no una buena serie tal y como concebimos el concepto de "buena serie". Los efectos son exagerados, las actuaciones pasadas de rosca; sus personajes, pintorescos y las tramas, alucinantes y alucinadas. Una serie imposible, y creo que por ese motivo se nos ha convertido en imprescindible a muchos. Además, para qué negarlo, su reparto tiene un morbazo irrefrenable, desde el nórdico Eric a la pelirroja y eternamente "virgen" Jessica. Todos sus episodios son entretenidos y muy imprevisibles. A ver cómo sigue la cosa en la próxima temporada, que si bien no hemos tenido un gran cliffhanger en plan temporada 1, la situación para casi todos los protagonistas ha cambiado mucho.


Cast de 30 Rock
              Eso por un lado. Ahora, la serie de la que más enamorado estoy: 30 Rock. Reconozco que es una serie a la que cuesta pillarle el punto, tiene un sentido del humor muy particular (bastante inteligente, pero no en plan snob) y sus personajes son bastante arquetípicos. Me río muchísimo, pero muchísimo, a mandíbula batiente con dos de ellos: la grandísima Jane Krakowski y el inenarrabe Jack McBrayer. En serio, no entiendo por qué todo el mundo pone por los aires a Liz Lemon (que es grande, lo sabemos, pero no es para tanto) o, mucho menos, a Alec Baldwin. A quien echo muchísimo de menos es a la amiga y compañera en SNL de Tina Fey, Rachel Dratch, que en la primera temporada aparecía de vez en cuando para hacer de borracha, prostituta eslava o cualquier otro personaje pintoresco. Una lástima que ya no cuenten más con ella. Lo dicho, igual porque la serie tiene lugar en el estudio de una cadena de televisión me tiene maravillado (me pasó lo mismo con Studio 60, que era mucho mejor aunque no era una comedia). Estoy a punto de ventilarme la cuarta temporada, pero no quiero por miedo a quedarme sin comedia fácil de ver y efectiva, que es difícil de encontrar. Entiendo la adulación  por parte de la crítica y los expertos: 30 Rock encaja muy, muy bien en todos sus aspectos, aunque técnicamente no sea más que otra serie de tres al cuarto.
             En  mi búsqueda de la comedia definitiva me he cruzado con nada más y nada menos que Cheers. Me estoy viendo la primera temporada. No sé, una sitcom muy tradicional, sin grandes gags ni bromas desternillantes que basa su valor en la construcción de sus personajes y la relación entre estos. Me ha sorprendido muchísimo lo guapo que era Ted Danson, principalmente porque, aunque no haya envejecido mal, en Damages y Bored to Death tiene el pelo blanquísimo y se le notan los años, por mucho que siga con espíritu de joven arrebatador. Creo que seguiré con la serie porque es una de las míticas, dio lugar a varios spinoffs y bueno, creo que vale la pena, porque ni Friends brillaba en su primera temporada...
             Dexter. Esta serie me puede. Recuerdo que de la primera temporada  llegué sólo a la mitad porque ME ABURRÍA. Todos alababan la composición de Michael C. Hall, pero quienes lo habíamos visto en A dos metros bajo tierra sabíamos que era capaz de mucho más. He seguido la pista al asesino de asesinos por medio de blogs y webs especializadas hasta esta cuarta temporada, donde me obligué a verlo de nuevo para que me sorprendiera y maravillara como al resto de los mortales. ME VOLVÍ A ABURRIR y lo retomé hace un par de meses por ver el grandilocuente final. Sin duda, lo mejor de la cuarta temporada ha sido John Lithgow, a quien conocíamos gracias a esa maravilla que era 3rd Rock from the Sun (¬¬ Cosas de marcianos), y que da vida a un personaje mucho más complejo que el propio Dexter Morgan. Total, la historia de amor de Laguerta me la pelaba mucho, mucho. Es decir, de las tres o cuatro tramas de la temporada sólo me importaba la inquietante relación entre Dexter y Trinity, de modo que me sobraba todo el resto. Me ha sorprendido encontrar a una Julie Benz tan aburrida, con el juego que daba en el Buffyverso (lo siento, los fanes siempre seremos así...) y en definitiva, aunque la cuarta ha sido mejor que la primera, ni Dexter es tan grande ni mucho menos me ha enganchado hasta sus últimos cuatro episodios, y eso es algo inadmisible hoy en día.

domingo, 4 de julio de 2010

La puntita nada más


Ya ha vuelto la polla más televisiva, el hombre mejor dotado de la pequeña pantalla. Hung nos sorprendió el verano pasada con la historia de un padre de familia que se ve obligado a ejercer la prostitución. El oportunismo de esta creación en plena crisis económica mundial, el detallado proceso de creación de sus personajes y un buen casting de actores eficientes tal vez no son suficientes para esta serie. Flaquea en un punto muy importante: es demasiado amable, demasiado blanca para pertenecer a HBO. Una serie que gira en torno a un gigoló debería ofrecer, cuanto menos, su buena dosis de sexo. No pido un Tell me you love me o un True Blood, pero no basta con enseñarnos la cara orgásmica de una mujer desesperada. Además, la historia de persona normal con doble vida de dudosa moralidad ya está muy vista (Weeds, Breaking Bad, Dexter...) en televisión. Tal vez el motivo por el cual la serie es tan blandita es que HBO sólo buscaba en su momento cubrir un hueco en la programación antes de encontrar una nueva serie bandera (véanse Treme o, para bien o para mal, True Blood). Además, no entiendo cómo no aprovechan el sex appeal de Thomas Jane, su actor principal, que se limita a pasearse por la pantalla con cara de cervatillo y a hacerles el amor a señoras ricas con toda la ternura del mundo. No olvidemos que el público quiere caña, queremos que el prota sea un poco cabrón y más guarro en la cama, que se acueste por fin con su ex mujer y que se aproveche de su "chulo"... Y es que la serie tiene entre sus mejores bazas pequeños detalles que la hacen digna de seguir aunque no sea una grande en una cadena tan especial como es HBO:
-la "chula" medio poeta, medio psicóloga con tan poca autoestima
-los hijos adolescentes mellizos y emos del prota
-¡vive en una tienda de campaña!
-aprovecha su pollón para salir de la crisis y lo ha encajado con toda la naturalidad del mundo
-su ex mujer es la rubísima Anne Heche

De todos modos, aún sólo hemos visto el primer episodio de la segunda temporada, y yo seguiré las desventuras de Ray, su peculiar chulo y su familia disfuncional (característica elevada a su vigésima potencia en la estupenda United States of Tara).